Suprema Corte de Justicia

Comunicados de Prensa

No.060/2006

México, D.F. a 26 de septiembre de 2006

PLENO EL COMPROMISO DE JUZGADORES, PESE A LOS RIESGOS QUE CONLLEVA: CONSEJERO ARAGÓN MENDÍA

• Rinden protesta magistrado de Circuito y juez de Distrito ante los Plenos de la SCJN y del CJF.



• Independencia de criterio, cimiento fundamental de un juzgador: ministra Luna Ramos.

El cumplimiento del deber del juzgador tiene sus riesgos, a veces en extremo, pero para afrontarlos se requiere de un carácter valeroso y de pleno compromiso, aseguró el consejero de la Judicatura Federal, Adolfo O. Aragón Mendía, quien puntualizó que la comunidad, a la cual sirven jueces y magistrados, debe estar segura de que quienes ejercen la misión jurisdiccional cumplirán con su deber pase lo que pase y a toda costa.

Durante la sesión solemne conjunta de los Plenos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal, en la que tomaron protesta como magistrado de Circuito, Germán Eduardo Baltazar Robles, y como juez de Distrito, Marco Antonio Guzmán González, el consejero señaló que se ha venido trabajando con ahínco para eficientar más la administración de justicia.



“Nuestras instituciones jurisdiccionales han sido creadas para satisfacer la demanda social de vivir en paz, con tranquilidad, respeto y seguridad jurídica. La eficiencia del servicio público en la impartición de justicia no depende solamente de los principios que le dieron vida y que las rigen, por muy hermosos que sean, ya que están apoyadas en la actuación de sus titulares,” comentó.

Aragón Mendía indicó que el Consejo de la Judicatura Federal ha trabajado para que existan juzgadores conforme al ideal que tiene la sociedad de que sean personas respetables, dignas, con trato humano reconocido.

“Que con la independencia que tienen, demuestren ser valientes para defender su investidura, que se constituyan en uno de los baluartes de la comunidad a la que sirven”, añadió.

En este sentido, la ministra Margarita Luna Ramos precisó que el honor de realizar la tarea de impartir justicia es una de las más nobles y elevadas que puede encomendarse a un ser humano.

Advirtió sobre la vanidad o el temor, que son dos instrumentos sigilosos para docilitar al juzgador, además de que no se debe buscar en las sentencias el fino soborno del elogio o la encubierta amenaza del improperio público.

“Algo muy importante es hacer de la independencia de criterio, la base de su dignidad humana. Cimiento fundamental de esta cualidad intrínseca del juzgador, es sin duda alguna su inamovilidad, que lo desvincula de influencias internas y externas, garantizándole de esta forma el fortalecimiento de su recta voluntad”, dijo.


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