Suprema Corte de Justicia

Comunicados de Prensa

No.041/2006

México, D.F. a 27 de junio de 2006

EL PJF NUNCA HA DEFRAUDADO A LOS MEXICANOS: CONSEJERO LUIS MARÍA AGUILAR MORALES.

• El juzgador debe hacer cumplir sus determinaciones, aun en contra de las autoridades más altas: ministro Díaz Romero.

• Rinden protesta 28 magistrados de Circuito y 32 jueces de Distrito.

El Poder Judicial de la Federación (PJF) nunca ha defraudado a los mexicanos, aseguró el consejero de la Judicatura Federal, Luis María Aguilar Morales, quien precisó que la valentía, el conocimiento del derecho y la integridad personal de sus miembros han servido para que la justicia federal se alce con legitimidad por encima de los conflictos y haga valer el ordenamiento constitucional sin el cual no sólo dejaría de haber estado de derecho, sino México desaparecería.

Durante la sesión solemne conjunta de los Plenos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y del Consejo de la Judicatura Federal (CJF), en la que rindieron protesta 28 magistrados de Circuito y 32 jueces de Distrito, sostuvo que el CJF, con la tranquilidad que da el haber actuado bien, presenta a un grupo de juzgadores que serán fieles al cumplimiento de las más altas responsabilidades.

“El Consejo de la Judicatura Federal tiene el convencimiento de que ha encontrado el camino correcto para seleccionar jueces y magistrados”, aseguró.

Nuestro país, manifestó, debe enorgullecerse de ser quizás el único en el mundo en el que en la propia Carta fundamental, se delinean los elementos del juzgador que queremos, el que necesitamos, y que no es otro que aquél con profesionalismo, independencia, imparcialidad, objetividad y excelencia, basados en la capacitación que se obtiene en la carrera judicial, que hacen posible cumplir con el mandato constitucional de una justicia pronta, completa, imparcial y gratuita.

Aguilar Morales destacó el cuidadoso, transparente y profesional proceso de selección de nuevos y confiables jueces de Distrito y magistrados de Circuito.

“Estoy seguro que ha valido la pena todo el trabajo previo, el análisis y elaboración de los cuestionarios, la selección de casos prácticos, la preparación de los jurados, la realización misma de los exámenes, lo sustancioso del intercambio de ideas, planteamientos y soluciones a cuestiones jurídicas altamente especializadas; todo, aun las críticas y el escepticismo, han valido la pena ante tan provechosos resultado,” agregó.

El consejero Luis María Aguilar Morales llamó a los nuevos juzgadores a que nunca traicionen la confianza que en ellos se ha depositado, ni decepcionen sus propios esfuerzos para alcanzar la meta, menos aun, tuerzan el camino de la rectitud.

“Actúen con valentía y fortaleza, pero háganlo en la sobriedad de la reflexión, con las armas del conocimiento y con el soporte de la experiencia. No es poca cosa la tarea que tendrán en sus manos, es nada más y nada menos que la seguridad de la República, la paz social, el orden en el derecho; es la alta responsabilidad de velar por la supremacía de la Constitución y, con ello, por los derechos inalienables de todos los habitantes de nuestro querido país. La República puede estar tranquila.

“La paz está a buen resguardo, los derechos de los individuos están garantizados. Hay juzgadores federales,” subrayó.

A su vez, el ministro decano Juan Díaz Romero exhortó a los nuevos jueces y magistrados a no perder piso con el poder que se les ha otorgado para juzgar, para sobreseer, proteger, condenar y hacer cumplir sus determinaciones, aun en contra de las autoridades más altas del país.

“El juez debe hacer uso del poder de una manera virtuosa; el poder es un medio útil para resguardar el derecho, siempre y cuando se controle cuidadosamente con esos 14 gramos de razón o sabiduría a que se refiere Erasmo de Rótterdam, porque si en vez de ello el juez contamina el poder con el medio kilo de las pasiones, ambición y bajos instintos, estará traicionando los sentimientos más puros que lo puedan enaltecer como hombre,” señaló en su discurso.

Díaz Romero sostuvo que el desempeño del juzgador no es una chamba más, sino la oportunidad, tal vez irrepetible, de que a través de la ponderación que implica el acto de decir el derecho con lealtad, logre el florecimiento interior.


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