Comunicados de Prensa
No.037/2006
México, D.F. a 19 de junio de 2006
DEVELAN EN LA SCJN ÓLEO CON LA EFIGIE DE EL NIGROMANTE.
El ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Mariano Azuela Güitrón, develó un óleo con la figura de Ignacio Ramírez Calzada, El Nigromante, como un homenaje al “prohombre” del siglo XIX, quien fuera ministro del Altro Tribunal hasta 1879, año en el que solicitó licencia temporal para separarse del cargo.
En ceremonia realizada en el vestíbulo del tercer piso del edificio sede –donde quedó instalado el cuadro-, el ministro Juan Díaz Romero repasó la vida y obra del poeta, orador, legislador, jurista, ministro, periodista y político.
Ante ministros de la SCJN, consejeros de la Judicatura Federal, familiares de El Nigromante y demás invitados, Díaz Romero recordó al militante del Partido Liberal como uno de sus luchadores “impetuosos y extremistas”.
A diferencia de quienes desde el lado del conservadurismo ofrecían la nación a un príncipe extranjero, recordó el ministro, para El Nigromante sólo tenía cabida la construcción de un México libre dentro de los principios libertarios.
Nacido en San Miguel el Grande, hoy conocido como San Miguel de Allende, Guanajuato, dijo el ministro, El Nigromante emigró primero a la ciudad de Querétaro y luego a la ciudad de México, donde estudió en varios colegios, el más célebre, el de San Gregorio.
Citó a Guillermo Prieto, quien en su obra Memorias de mis tiempos, narra el accidentado acceso de El Nigromante a la prestigiosa Academia de Letrán, al amparo de un ensayo de su autoría intitulado Dios no existe.
Leyó Díaz Romero la narración hecha por Prieto: “…leyó con voz segura e insolente el título…El estallido inesperado de una bomba, la aparición de un monstruo, el derrumbe estrepitoso del techo, no hubieran producido mayor conmoción”.
La respuesta del rector del colegio, un señor de apellido Iturralde, continúa el relato leído por el ministro, fue: “Yo no puedo permitir que aquí se lea eso”. Y no lo permitió, pero El Nigromante fue admitido en el Academia. Más tarde obtuvo el título de abogado en la Universidad Pontificia Nacional.
El ministro Díaz Romero recordó sus sentidos discursos como legislador, sus múltiples cargos como servidor público, pero además, su paso como periodista, al fundar junto con Guillermo Prieto el periódico Don Simplicio, en cuyas páginas firmaba sus sardónicas colaboraciones con el sinónimo de El Nigromante.
El Nigromante, explicó Díaz Romero, es una degeneración aceptada por los lingüistas de la palabra necromante, es decir, aquel que adivina el futuro mediante la comunicación con los muertos.
Consideró que Ramírez Calzada tenía una mente que era como un dinamo incansable que producía ideas, aunque “no siempre fueron certeras. “En otras ocasiones, siendo certeras, no fueron acogidas por el Constituyente, pero es indudable que aun cuando eran desechadas siempre revelaban una gran apertura libertaria”, agregó el ministro.
Ignacio Ramírez Calzada fue electo ministro de la Corte en 1868, cargo en el que fungió en dos etapas. En 1877 solicitó licencia para ocupar un cargo en el gobierno porfirista y un año más tarde se reintegró al Alto Tribunal donde se desempeñó hasta 1879.
El 2 de junio de ese año solicitó licencia temporal, dijo el ministro, y agregó: “nos alegramos de que esa licencia haya vencido y que su señoría (El Nigromante) haya vuelto a esta casa, que es suya”.
La pintura de El Nigromante, que mide 2.40 por 1.56 centímetros, es un óleo sobre tela del pintor Gustavo Jaimes Barillas y fue donada a la SCJN por los descendientes de quien se distinguió, como dijo el ministro Diaz Romero, por sus habilidades adivinatorias.
A la develación asistieron los ministros Genaro David Góngora Pimentel, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia, Olga Sánchez Cordero, Margarita Luna Ramos, Sergio Valls Hernández, José de Jesús Gudiño Pelayo y Salvador Aguirre Anguiano. Además, los consejeros Elvia Díaz de León D´Hers y Adolfo O. Aragón Medía.
En ceremonia realizada en el vestíbulo del tercer piso del edificio sede –donde quedó instalado el cuadro-, el ministro Juan Díaz Romero repasó la vida y obra del poeta, orador, legislador, jurista, ministro, periodista y político.
Ante ministros de la SCJN, consejeros de la Judicatura Federal, familiares de El Nigromante y demás invitados, Díaz Romero recordó al militante del Partido Liberal como uno de sus luchadores “impetuosos y extremistas”.
A diferencia de quienes desde el lado del conservadurismo ofrecían la nación a un príncipe extranjero, recordó el ministro, para El Nigromante sólo tenía cabida la construcción de un México libre dentro de los principios libertarios.
Nacido en San Miguel el Grande, hoy conocido como San Miguel de Allende, Guanajuato, dijo el ministro, El Nigromante emigró primero a la ciudad de Querétaro y luego a la ciudad de México, donde estudió en varios colegios, el más célebre, el de San Gregorio.
Citó a Guillermo Prieto, quien en su obra Memorias de mis tiempos, narra el accidentado acceso de El Nigromante a la prestigiosa Academia de Letrán, al amparo de un ensayo de su autoría intitulado Dios no existe.
Leyó Díaz Romero la narración hecha por Prieto: “…leyó con voz segura e insolente el título…El estallido inesperado de una bomba, la aparición de un monstruo, el derrumbe estrepitoso del techo, no hubieran producido mayor conmoción”.
La respuesta del rector del colegio, un señor de apellido Iturralde, continúa el relato leído por el ministro, fue: “Yo no puedo permitir que aquí se lea eso”. Y no lo permitió, pero El Nigromante fue admitido en el Academia. Más tarde obtuvo el título de abogado en la Universidad Pontificia Nacional.
El ministro Díaz Romero recordó sus sentidos discursos como legislador, sus múltiples cargos como servidor público, pero además, su paso como periodista, al fundar junto con Guillermo Prieto el periódico Don Simplicio, en cuyas páginas firmaba sus sardónicas colaboraciones con el sinónimo de El Nigromante.
El Nigromante, explicó Díaz Romero, es una degeneración aceptada por los lingüistas de la palabra necromante, es decir, aquel que adivina el futuro mediante la comunicación con los muertos.
Consideró que Ramírez Calzada tenía una mente que era como un dinamo incansable que producía ideas, aunque “no siempre fueron certeras. “En otras ocasiones, siendo certeras, no fueron acogidas por el Constituyente, pero es indudable que aun cuando eran desechadas siempre revelaban una gran apertura libertaria”, agregó el ministro.
Ignacio Ramírez Calzada fue electo ministro de la Corte en 1868, cargo en el que fungió en dos etapas. En 1877 solicitó licencia para ocupar un cargo en el gobierno porfirista y un año más tarde se reintegró al Alto Tribunal donde se desempeñó hasta 1879.
El 2 de junio de ese año solicitó licencia temporal, dijo el ministro, y agregó: “nos alegramos de que esa licencia haya vencido y que su señoría (El Nigromante) haya vuelto a esta casa, que es suya”.
La pintura de El Nigromante, que mide 2.40 por 1.56 centímetros, es un óleo sobre tela del pintor Gustavo Jaimes Barillas y fue donada a la SCJN por los descendientes de quien se distinguió, como dijo el ministro Diaz Romero, por sus habilidades adivinatorias.
A la develación asistieron los ministros Genaro David Góngora Pimentel, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia, Olga Sánchez Cordero, Margarita Luna Ramos, Sergio Valls Hernández, José de Jesús Gudiño Pelayo y Salvador Aguirre Anguiano. Además, los consejeros Elvia Díaz de León D´Hers y Adolfo O. Aragón Medía.