Suprema Corte de Justicia

Comunicados de Prensa

No.008/2006

México, D.F. a 6 de febrero de 2006

SIN UN PJF QUE PROTEJA LA DIVISIÓN DE PODERES O DERECHOS FUNDAMENTALES NO PUEDE EXISTIR DEMOCRACIA: AZUELA.



• El presidente de la SCJN inauguró el Congreso Internacional de Derecho Constitucional, en el IIJ-UNAM.

• Expuso que sólo a través del diálogo respetuoso y tolerante se puede encontrar el camino hacia una mejor convivencia social, particularmente en un año electoral.

El ministro Mariano Azuela Güitrón, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), puntualizó hoy que sin un poder judicial que proteja la división de poderes o los derechos fundamentales no puede existir democracia.

Sólo en aquellos sitios, indicó, donde existe control del poder y ejercicio de derechos humanos, particularmente los políticos de votar, ser votado, asociación política y expresión, puede existir una sociedad informada y madura, lo suficientemente plural para constituir un sistema de partidos sólido con elecciones competitivas y, por tanto, sólo en ese contexto podemos hablar de la permanencia de un régimen democrático de gobierno.

Al inaugurar el Congreso Internacional de Derecho Constitucional, organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, el ministro Azuela Güitrón expuso que el diálogo que se dará en este evento es fundamental para fortalecer el estado constitucional de Derecho, “porque sólo a través del diálogo respetuoso, tolerante y fundamentado se puede encontrar el camino hacia una mejor convivencia social, más aún en un año electoral que, por su propia naturaleza, genera disensos en la sociedad”.

En su discurso, señaló que cada generación de jueces, estudiosos del derecho y litigantes, debe preguntarse qué papel debe desempeñar en el momento histórico en el que le corresponde luchar por el derecho. Para esta generación, dijo, la conquista cotidiana consiste en fortalecer la fuerza normativa de la Constitución y ello implica el acatamiento de las decisiones jurisdiccionales por todos los justiciables, sin excepción. “Este es el único camino para consolidar y perfeccionar el estado constitucional de derecho”, asentó.

El presidente del Alto Tribunal del país manifestó que para la SCJN, el Tribunal Electoral, los tribunales de Circuito y juzgados de Distrito, tomar en serio al estado constitucional de derecho es garantizar el cumplimiento de la Constitución, resolviendo las causas sometidas a su jurisdicción en forma independiente, imparcial, objetiva y profesional, de acuerdo con las reglas contenidas en el Código de Ética del Poder Judicial de la Federación.

Reconoció que esta labor de garante constitucional conduce a los tribunales constitucionales a una de las paradojas de la democracia. Por un lado, indicó, la invalidación de normas generales aprobadas por el Poder Legislativo puede llevar a considerar que los órganos jurisdiccionales actúan en forma contraria al pensar o al sentir de la mayoría electa democráticamente por los ciudadanos. No es ajeno a ninguno de los presentes, externó, que algunos críticos del Poder Judicial han calificado su función como “contra mayoritaria”.

Esta crítica, consideró el ministro Mariano Azuela, restringe el concepto de democracia a una simple decisión electoral de las mayorías, pero la democracia, enfatizó, es más que eso: es el adecuado equilibrio entre la decisión de la mayoría y los derechos de las minorías.

En este sentido, señaló que la función tildada de “contra mayoritaria” es, paradójicamente, el mayor soporte de la democracia, porque a través de ella, la Constitución y los derechos fundamentales previstos en la misma son protegidos y se convierten en el “coto vedado” por el que ninguna mayoría, aun las electas democráticamente, puede aventurarse.

“Son verdaderas cartas de triunfo -utilizando la frase de Ronald Dworkin- que los ciudadanos oponen en contra de las decisiones jurídicamente equivocadas de los órganos del Estado, y son eficaces en la medida en que los ciudadanos cuentan con los medios de protección judiciales pertinentes para su defensa”, subrayó.

Azuela Güitrón externó también que el juzgador del estado constitucional de derecho ha evolucionado de ser un mecánico aplicador de leyes a un pilar del Estado contemporáneo. En esa transición, comentó, el juez se convierte en un importantísimo actor social y en un profundo conocedor de la realidad que lo rodea.

Escucha atenta y respetuosamente a los distintos actores políticos, económicos y sociales, pero no se somete a ninguno de ellos. En ese intercambio, el Poder Judicial de la Federación demuestra su imparcialidad, pues para él no existen filias ni fobias, sino sólo la convicción de resolver las controversias sometidas a su consideración, en el marco de la Ley Suprema.

“Un Poder Judicial de la Federación sin inclinaciones ni aversiones de ninguna especie, imparcial, independiente y comprometido con los derechos humanos, con la democracia y con la Constitución”, recalcó.


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