Comunicados de Prensa
No.044/2004
México, D.F. a 9 de noviembre de 2004
EL MINISTRO SERGIO ARMANDO VALLS HERNÁNDEZ FUE RECIBIDO POR EL PLENO DE LA SUPREMA CORTE
*En sesión solemne, el ministro presidente, Mariano Azuela Güitrón, le impuso la toga y el birrete.
*Valls Hernández destacó la relevancia de la Corte y los jueces como un factor de equilibrio.
*Al darle la bienvenida, el ministro José de Jesús Gudiño Pelayo dijo que la Corte garantiza que la Constitución prevalezca sobre los grupos de poder
En sesión solemne, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) recibió al ministro Sergio Armando Valls Hernández, a quien el ministro presidente, Mariano Azuela Güitrón, le impuso la toga y el birrete del nuevo encargo.
En su primera intervención, el ministro Valls Hernández destacó la relevancia de la SCJN y la reivindicación del juez, lo que lo convierte en el factor de equilibrio del orden social y antepone la ley frente a otras razones que motivan la acción colectiva.
En este contexto, abundó, la Suprema Corte de Justicia de la Nación se erige como la institución responsable de garantizar los valores constitucionales más trascendentes: la supremacía de la Constitución, las garantías individuales, la división de poderes y el Pacto Federal.
Correspondió darle la bienvenida, en representación del Pleno, al ministro José de Jesús Gudiño Pelayo, quien refirió que el Alto Tribunal, con todos sus miembros, está en condiciones óptimas para seguir con el cumplimiento de la honrosa función de vigilar y hacer valer la Constitución.
Dijo que en el proceso de transición que vive México, se tiene un compromiso histórico muy serio, “porque estamos conscientes que la democracia no puede sobrevivir sin tribunales que hagan vigentes los derechos y libertades de las personas, y que sean auténticas alternativas imparciales para la solución de controversias entre las más variadas esferas”.
Los tribunales como la Corte garantizan que prevalezcan, antes que los intereses de grupos de poder en turno o la ley del más fuerte, los intereses y valores de toda la nación consagrados en la Constitución, sostuvo.
Ante ministros y ministras, magistrados, juristas, maestros, familiares y amigos, el ministro Sergio Armando Valls Hernández refirió, a su vez, que, en esencia, el juez, el magistrado o el ministro deben buscar el mismo fin: proteger a los individuos de los eventuales abusos del poder, pero esto es más que una buena intención.
Dijo que éste es un propósito que se inserta en un entramado institucional complejo, que solamente se garantiza a través de la efectividad de la Suprema Corte en el establecimiento, mantenimiento y trascendencia de un orden jurídico, que hace posible la confianza en el poder social como instrumento al servicio del bienestar colectivo.
El nuevo ministro manifestó que la Suprema Corte debe continuar siendo crítica y sujeta al escrutinio público y académico, dirimiendo controversias con argumentaciones que sean, como son, resultado de los debates jurídicos de sus integrantes. En suma, una Suprema Corte que siga reafirmando su independencia de los actores sociales, económicos y políticos, y continúe con posturas congruentes en una sociedad democrática.
Además, señaló que en un Estado democrático la justicia se vincula necesariamente con el control de la constitucionalidad. El primer plano ahora lo ocupan los aspectos de constitucionalidad y la Suprema Corte centra su actividad en la decisión última en el amparo contra leyes, en la controversia constitucional y en las acciones de inconstitucionalidad, recordó.
“Si consideramos que en un Estado democrático es tan importante el principio de que la mayoría decide, como aquél que obliga al respeto del derecho de las minorías, entonces la acción de inconstitucionalidad es una institución esencial para la consolidación del estado de Derecho”, externó.
Valls Hernández indicó que el equilibrio constitucional es responsabilidad de un órgano apartidista, cuya forma de integración asegura su independencia; de un órgano conformado por profesionales del derecho, que pertenecen a distintas generaciones y con historias curriculares diversas, que favorece el debate jurídico y el análisis objetivo de las cuestiones que se someten a su consideración.
En tanto, el ministro José de Jesús Gudiño Pelayo destacó la trayectoria del nuevo ministro, y refirió que la llegada de Valls Hernández representa el inicio de un nuevo ciclo no solamente en la vida profesional de éste, sino de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Asimismo, destacó que en los últimos diez años, con las nuevas atribuciones que el Constituyente confirió a la Corte, los asuntos que los ministros han atendido han sido un espejo que refleja con fidelidad las luchas políticas supremas del país, transformándolas en litigios en los que prevalece la voluntad constitucional.
Gudiño Pelayo consideró que los tiempos presentes, con su algidez y agitación como constantes, exigen, quizás con más intensidad que en el pasado, que se haga sentir la independencia en cada fallo, en cada voto de los ministros; “que guiemos nuestra conducta con la más amplia rectitud y bajo vitrales de transparencia”, concluyó.
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