Suprema Corte de Justicia

Comunicados de Prensa

No.048/2003

México, D.F. a 26 de noviembre de 2003

MIL 374 ASUNTOS RESUELVE LA PRIMERA SALA DE LA SCJN EN 2003.

Rinde su informe de labores el ministro Juan N. Silva Meza

* Recibe reconocimiento el ministro Castro y Castro, quien concluye su encargo el 30 de noviembre

Un total de mil 374 asuntos resolvió la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) durante este año, de un total de mil 713 asuntos que ingresaron en el mismo lapso.

Con ello, se superaron las metas fijadas para el 2003, en razón de que el objetivo de este Alto Tribunal es abatir el rezago y, en consecuencia, impartir justicia de manera pronta y expedita.

El ministro Juan N. Silva Meza, presidente de la Primera Sala --que tiene como competencia las materias penal y civil--, refirió que durante este periodo se celebraron 39 sesiones públicas ordinarias y una extraordinaria.

Respecto a las contradicciones de tesis, se resolvieron 94, y quedaron pendientes 85; además, se emitieron 117 tesis, de las que 58 fueron de jurisprudencia.

RECONOCIMIENTO AL MINISTRO CASTRO Y CASTRO

En sesión solemne, a la que asistieron los ministros integrantes de la Segunda Sala, así como el presidente de la SCJN, Mariano Azuela Güitrón, se hizo un reconocimiento al ministro Castro y Castro por las aportaciones relevantes que hizo a la justicia mexicana, durante su desempeño como ministro de la SCJN, cargo que concluye el 30 de noviembre de este año.

Rosalba Rodríguez Mireles, secretaria de Estudio y Cuenta, reconoció que a lo largo de la vida profesional del ministro Juventino V. Castro y Castro, la probidad y la honestidad han sido una constante, así como su espíritu de juzgador recto, justo e incorruptible.

“Su pensamiento jurisdiccional y el profundo conocimiento del derecho dejan una profunda huella en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a través de cada uno de sus fallos”, agregó.

El coordinador de los secretarios de Estudio y Cuenta de la Ponencia del Ministro Decano, Roberto Javier Ortega Pineda, recordó que a su llegada a la Corte, el ministro Castro y Castro optó por integrar su ponencia con miembros de la carrera judicial y con profesionistas ajenos a la institución.

Con ello, subrayó, el ministro consolidó su pensamiento y criterio invariable de que los miembros del Poder Judicial no necesariamente deben provenir de esa carrera, sino que pueden combinarse equilibradamente los conocimientos, experiencias y formaciones jurídicas para enriquecer los trabajos de este Alto Tribunal.

En su oportunidad, el ministro Humberto Román Palacios agradeció al ministro Juventino V. Castro y Castro haber agregado conocimientos a través de sus distintas intervenciones en la Primera Sala, así como “la bonomía señalada tácitamente al tolerar “mi atrevida disidencia, de mi parte ocasional”.

En su turno, el ministro José de Jesús Gudiño Pelayo recordó que han sido nueve años de convivencia con el ministro Castro y Castro, lapso en que hubo “discusiones y desacuerdos, encuentros y desencuentros, pero que han servido para elevar el nivel de admiración al jurista, pero, sobre todo, al hombre”.

A su vez, la ministra Olga Sánchez Cordero puntualizó que las intervenciones del ministro Castro y Castro durante las sesiones han sido una pieza fundamental para la formación de muchos de los criterios que surgieron en la Primera Sala, en los últimos nueve años.

Habrá de ser recordado, dijo, por el papel desempeñado en este Alto Tribunal, como el hombre ejemplar y convencido en las bondades de la justicia.

Por su parte, el ministro Juan Silva Meza afirmó que del ministro Castro y Castro se queda en la Corte su amabilidad, su prudencia en la toma de decisiones, su firmeza en las convicciones que las orientaban; su sapiencia abierta a las ideas ajenas, su pasión por el trabajo de juzgador, que busca la interpretación más justa de la norma, pero, sobre todo, su ejemplo de trabajo y estudio para, a través de la justicia, construir un mejor país.



Al hacer uso de la palabra, el ministro Juventino Castro y Castro agradeció el reconocimiento y externó: “en realidad no tengo ganas de irme, pero no sólo me tengo que ir, sino es necesario, por mi cansancio y porque tienen que venir ministros jóvenes”.

El ministro Juan N. Silva Meza entregó, a nombre de los integrantes de la Primera Sala, un diploma y una estatuilla que representa la justicia, en bronce.


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