Comunicados de Prensa
No.024/2003
México, D.F. a 4 de julio de 2003
RECIBE MINISTRA SÁNCHEZ CORDERO DOCTORADO HONORIS CAUSA DE LA UNIVERSIDAD DE MORELOS
Sin el Derecho, son cuestiones amorfas y la economía y la política, dijo.
Sin el Derecho como motor de cualquier
transformación social, el cambio no tiene rumbo; sin él, la
economía, la política y la administración pública son
cuestiones amorfas, las acciones de gobierno inútiles y la
promoción de ellas estéril, afirmó la ministra de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Olga
María Sánchez Cordero Dávila de García Villegas.
Al ser investida con el grado de Doctora Honoris
Causa por la Universidad Autónoma del Estado de
Morelos, la ministra Sánchez Cordero hizo algunas
reflexiones sobre lo que consideró son algunos de los
más importantes problemas de nuestra actualidad.
En una ceremonia a la que asistieron el ministro
presidente de la SCJN, Mariano Azuela Güitrón; el rector
de la Universidad estatal, René Santoveña Arredondo, así
como autoridades y profesores, señaló que las realidades
que la globalización nos ha impuesto se han traducido,
desafortunadamente, más en pérdidas que en ganancias. Puntualizó que, sin duda, de la globalización hemos
ganado un progreso tecnológico que nos plantea nuevos
desafíos en lo humano y en lo social; “los avances en la
medicina y las nuevas tecnologías han transformado al
mundo en lo ético y en lo científico, en lo jurídico y lo
político, pero muy poco en lo estrictamente humano,”
expresó.
En esa serie de paradojas, agregó, vamos haciendo
de lo que no es real, lo cierto y sin darnos cuenta
justificamos lo injustificable, de ahí que la mentira se
haya instalado en nuestras sociedades “y escudándose
en ella, algunos gobiernos del mundo han cometido toda
clase de atrocidades, no contra un país ni un gobierno,
sino contra el género humano”, dijo.
La ministra Sánchez Cordero aseveró que hemos
sido nosotros, los seres humanos, los principales
causantes de lo injusto, porque hemos construido sobre
la base de la injusticia los pilares de nuestra sociedad,
pero desde los niveles más bajos.
“Pedimos verdad y transparencia a los gobiernos y
en nuestras vidas privadas solemos usar la mentira como
divisa de intercambio con suma facilidad; demandamos
derechos sociales y aún no terminamos de hacer realidad
los derechos individuales; pedimos igualdad y
constantemente discriminamos, incluso, a nosotros
mismos,” indicó.
En el Auditorio Anexo a la Torre Universitaria,
Campus Chamilpa, la ministra Sánchez Cordero se refirió
también a la universidad pública en México, de la que dijo es semillero de múltiples transformaciones y origen de
innumerables movimientos sociales.
Manifestó que “la universidad pública ha luchado y
sigue luchando contra la desigualdad, al permitir el
acceso de todo tipo de personas, con independencia de
su condición económica, física o de su nacionalidad; ha
luchado contra la ignorancia y la opacidad, al difundir el
conocimiento, la ciencia y la cultura”, manifestó.
Paralelamente, dijo la ministra de la SCJN, ha estado
siempre involucrada en los conflictos culturales,
sociales, económicos y políticos del país o de la región
en que se encuentre, y ha sido la principal proveedora de
recursos humanos en las áreas estratégicas y de
decisión, tanto del ámbito académico como de las
estructuras gubernamentales.
“Es la única institución que puede permitirle a
cualquiera de los 50 millones de pobres que habitan este
país franquear la barrera del anonimato, de la pobreza y
del olvido”, finalizó.
Sin el Derecho como motor de cualquier
transformación social, el cambio no tiene rumbo; sin él, la
economía, la política y la administración pública son
cuestiones amorfas, las acciones de gobierno inútiles y la
promoción de ellas estéril, afirmó la ministra de la
Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Olga
María Sánchez Cordero Dávila de García Villegas.
Al ser investida con el grado de Doctora Honoris
Causa por la Universidad Autónoma del Estado de
Morelos, la ministra Sánchez Cordero hizo algunas
reflexiones sobre lo que consideró son algunos de los
más importantes problemas de nuestra actualidad.
En una ceremonia a la que asistieron el ministro
presidente de la SCJN, Mariano Azuela Güitrón; el rector
de la Universidad estatal, René Santoveña Arredondo, así
como autoridades y profesores, señaló que las realidades
que la globalización nos ha impuesto se han traducido,
desafortunadamente, más en pérdidas que en ganancias. Puntualizó que, sin duda, de la globalización hemos
ganado un progreso tecnológico que nos plantea nuevos
desafíos en lo humano y en lo social; “los avances en la
medicina y las nuevas tecnologías han transformado al
mundo en lo ético y en lo científico, en lo jurídico y lo
político, pero muy poco en lo estrictamente humano,”
expresó.
En esa serie de paradojas, agregó, vamos haciendo
de lo que no es real, lo cierto y sin darnos cuenta
justificamos lo injustificable, de ahí que la mentira se
haya instalado en nuestras sociedades “y escudándose
en ella, algunos gobiernos del mundo han cometido toda
clase de atrocidades, no contra un país ni un gobierno,
sino contra el género humano”, dijo.
La ministra Sánchez Cordero aseveró que hemos
sido nosotros, los seres humanos, los principales
causantes de lo injusto, porque hemos construido sobre
la base de la injusticia los pilares de nuestra sociedad,
pero desde los niveles más bajos.
“Pedimos verdad y transparencia a los gobiernos y
en nuestras vidas privadas solemos usar la mentira como
divisa de intercambio con suma facilidad; demandamos
derechos sociales y aún no terminamos de hacer realidad
los derechos individuales; pedimos igualdad y
constantemente discriminamos, incluso, a nosotros
mismos,” indicó.
En el Auditorio Anexo a la Torre Universitaria,
Campus Chamilpa, la ministra Sánchez Cordero se refirió
también a la universidad pública en México, de la que dijo es semillero de múltiples transformaciones y origen de
innumerables movimientos sociales.
Manifestó que “la universidad pública ha luchado y
sigue luchando contra la desigualdad, al permitir el
acceso de todo tipo de personas, con independencia de
su condición económica, física o de su nacionalidad; ha
luchado contra la ignorancia y la opacidad, al difundir el
conocimiento, la ciencia y la cultura”, manifestó.
Paralelamente, dijo la ministra de la SCJN, ha estado
siempre involucrada en los conflictos culturales,
sociales, económicos y políticos del país o de la región
en que se encuentre, y ha sido la principal proveedora de
recursos humanos en las áreas estratégicas y de
decisión, tanto del ámbito académico como de las
estructuras gubernamentales.
“Es la única institución que puede permitirle a
cualquiera de los 50 millones de pobres que habitan este
país franquear la barrera del anonimato, de la pobreza y
del olvido”, finalizó.