Suprema Corte de Justicia

Comunicados de Prensa

No.SNC/2001

México, D.F. a 18 de marzo de 2001

NECESARIO, FOMENTAR LA CULTURA DE DONACIÓN DE ÓRGANOS: OLGA SÁNCHEZ C.

 La ministra de la Suprema Corte participó en el II Simposium Interuniversitario "La Bioética, un Reto del Tercer Milenio"

Ante el avance incontenible de la ciencia médica, no podemos permitir que nuestra Constitución se anquilose en lo relativo a la donación de órganos, manifestó la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Olga Sánchez Cordero.

Estableció que si bien el fundamento constitucional de la donación de órganos se encuentra expresamente en el derecho a la protección de la salud, la Carta Magna adolece de algunas lagunas.

Al participar en el II Simposium Interuniversitario "La Bioética, un Reto del Tercer Milenio", organizado por la Facultad de Derecho de la Universidad Panamericana, la ministra puntualizó que en nuestra Constitución los valores que fundamentan la bioética en el mundo, no están contemplados en su totalidad, o bien, encuentran deficiencias u oscuridad en su regulación.

Esta conclusión, indicó, parte de comparar nuestra Constitución con otros ordenamientos constitucionales en los que sí se establecen principios y valores fundamentales que sustentan la legislación secundaria en materia de bioética.

Tal es el caso, añadió, de la constitución española, en la que se tutelan, de manera expresa, valores tales como la libertad, la igualdad, la justicia, la vida, la dignidad de la persona y el libre desarrollo de la personalidad.

En el caso de México, planteó Sánchez Cordero, la carencia de regulación expresa de estos valores fundamentales, obliga al intérprete de la Constitución a realizar --casi en todos los casos en que se pone en tela de juicio alguno de esos valores-- una interpretación sistemática y, en ocasiones, legalista del texto constitucional, que permita extraer del conjunto de ese ordenamiento la regulación de esos valores, para que sean aplicados como normas.

Durante su intervención en la mesa "Donación de Órganos, Azar de la Subsistencia", Olga Sánchez Cordero afirmó que la ciencia avanza de manera incontenible y se requiere, cada vez más, de seres humanos capaces de trascender a su propia vida, dando parte de ella, pero también se requieren nuevas formas de regulación de los fenómenos que la ciencia trae consigo.

Expuso que México está transformándose en muchos aspectos pero, dijo, esa transformación no debe reducirse al ámbito de lo político, sino que debe extenderse a los aspectos económicos, sociales y, sobre todo, culturales del país.

"Forjar una nueva cultura de la donación de órganos, fundada en los principios del altruismo, la solidaridad y demás valores éticos será, sin duda, parte de esas transformaciones culturales", aseveró.

Olga Sánchez Cordero señaló la necesidad de reconocer que la Ley General de Salud hoy nos hace donadores de órganos, hecho que debe servir para detonar una cultura de la donación que pasa necesariamente por el altruismo y la solidaridad, lo cual desembocaría en el mejoramiento de la calidad de vida de nuestros semejantes y en el mejoramiento del género humano en general.

La solidaridad y el altruismo, anotó, no se decretan por ley, pero, por ello, "debemos empezar a construir una nueva manera de concebir estos valores y, más aún, debemos empeñarnos en lograr que, a través del consenso, los valores fundamentales encuentren cobijo en el texto constitucional".

Ello, apuntó, en virtud de que en México no existe, en el caso de la donación de órganos, una cultura de altruismo acendrado, porque difícilmente alguna persona se preocupa por establecer con claridad lo que en otros país se ha denominado "testamento de vida", que no es otra cosa sino la voluntad expresa de, al momento de morir, convertirse en donador o no donador.

Refirió que Argentina se encuentra a la cabeza en América Latina en los niveles de donación con 13.4 donantes por millón de habitantes, mientras que España tiene la tasa más elevada de donantes en el mundo, con 29 por millón de habitantes.

En su ponencia, la ministra Sánchez Cordero externó que uno de los temas que en la actualidad genera las más acendradas polémicas del mundo moderno y avanzado es la bioética, mezcla de disciplinas --el Derecho, la Ética y la Ciencia-- que en un futuro no muy lejano requerirán de un mayor análisis desde todas las perspectivas.

Destacó que el tema de la bioética ofrece enormes retos, desafíos inconmensurables y problemas que tendrán que resolverse "muchas veces con la aprobación generalizada, muchas otras con el rechazo e, incluso, el desprecio, también generalizados".

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