Comunicados de Prensa
No.SNC/1999
México, D.F. a 3 de agosto de 1999
EL MINISTRO GENARO DAVID GÓNGORA PIMENTEL, PRESIDENTE DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN Y DEL CONSEJO DE LA JUDICATURA FEDERAL, INAUGURO EL CURSO 1999-2000 DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD LA SALLE
El ministro Genaro David Góngora Pimentel, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal, ofreció una conferencia magistral con motivo del inicio del curso 1999-2000 de la Facultad de Derecho de la Universidad La Salle.
En ella, el ministro Góngora Pimentel exhortó a los futuros abogados a esforzarse, día con día, y a no pensar que ‘saliendo de las aulas de la escuela y recibiendo el título y la cédula profesional, el abogado y, en el caso, el abogado–juez, ha terminado sus estudios’. Destacó la laboriosidad, el estudio, la paciencia, la integridad, el valor y la lucidez como algunas de ‘las asignaturas’ que deberán cursarse cuando se concluyan los estudios universitarios.
Agregó que ‘no es sino hasta que ha sido sometido al estímulo de las motivaciones humanas en todas sus complejas formas, hasta que se ha obtenido la agudeza de ingenio que afila la percepción y el juicio, cuando podrán considerarse aptos para ser abogados litigantes o para decidir juicios e impartir justicia’.
Por otra parte, apuntó que la práctica del derecho es, en muchos aspectos, ‘similar a las acciones de una guerra y, como en cualquier guerra, no puede ganarse sin valor. Habrá derrotas que ustedes deberán convertir en victorias, y perderán batallas, pero deberán persistir hasta que ganen la guerra’.
Por último, el ministro Góngora Pimentel añadió que ‘son, créanmelo, extremadamente afortunados, pues han tomado la profesión más excitante y estimulante del mundo. Les ofrece infinitas oportunidades de servicio y una vida llena de satisfacciones’.
En ella, el ministro Góngora Pimentel exhortó a los futuros abogados a esforzarse, día con día, y a no pensar que ‘saliendo de las aulas de la escuela y recibiendo el título y la cédula profesional, el abogado y, en el caso, el abogado–juez, ha terminado sus estudios’. Destacó la laboriosidad, el estudio, la paciencia, la integridad, el valor y la lucidez como algunas de ‘las asignaturas’ que deberán cursarse cuando se concluyan los estudios universitarios.
Agregó que ‘no es sino hasta que ha sido sometido al estímulo de las motivaciones humanas en todas sus complejas formas, hasta que se ha obtenido la agudeza de ingenio que afila la percepción y el juicio, cuando podrán considerarse aptos para ser abogados litigantes o para decidir juicios e impartir justicia’.
Por otra parte, apuntó que la práctica del derecho es, en muchos aspectos, ‘similar a las acciones de una guerra y, como en cualquier guerra, no puede ganarse sin valor. Habrá derrotas que ustedes deberán convertir en victorias, y perderán batallas, pero deberán persistir hasta que ganen la guerra’.
Por último, el ministro Góngora Pimentel añadió que ‘son, créanmelo, extremadamente afortunados, pues han tomado la profesión más excitante y estimulante del mundo. Les ofrece infinitas oportunidades de servicio y una vida llena de satisfacciones’.