Comunicados de Prensa
No.206/2010
México, D.F. a 9 de septiembre de 2010
LOS TRIBUNALES CONSTITUCIONALES, COMO LA SCJN, DEBEN GARANTIZAR QUE LAS MINORÍAS NO SEAN AVASALLADAS POR LAS MAYORÍAS
• Así lo afirmó el presidente de la SCJN, ministro Guillermo I. Ortiz Mayagoitia, al participar en el acto denominado Democracia y Justicia Constitucional.
• El Secretario General de la ONU, Ban Ki-monn, expuso que la democracia es un fin por derecho propio y un medio indispensable para alcanzar el desarrollo de toda la humanidad.
• El Coordinador Residente de la ONU en México, Magdy Martínez-Solimán, reconoció que el Poder Judicial mexicano ha hecho una contribución fundamental a la democracia del país.
Los tribunales constitucionales, como la Suprema Corte de Justicia de la Nación, están llamados a velar por la supremacía constitucional, pues a ellos les corresponde la ponderación de los derechos fundamentales consagrados en la Carta Magna, y son quienes deben garantizar que las minorías no se vean avasalladas por las mayorías.
Así lo afirmó el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Guillermo I. Ortiz Mayagoitia, al participar en el acto denominado Democracia y Justicia Constitucional, organizado por el Alto Tribunal y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, representación México, (PNUD), con motivo del Día Internacional de la Democracia.
Aseguró que la defensa del ciudadano frente a la autoridad, la protección de las minorías ante las mayorías, la permanente vigilancia de que ningún poder constituido rebase los límites previamente establecidos, y que todas las normas generales ajusten su contenido a los principios fundamentales, son tarea cotidiana de la SCJN como un tribunal constitucional.
Esta diaria tarea, a menudo callada, con frecuencia inadvertida, resulta indispensable para el debido funcionamiento para una democracia viviente y vigente, manifestó el ministro Ortiz Mayagoitia, quien subrayó que los tribunales constitucionales en el mundo desempeñan un papel fundamental en la consolidación de las democracias.
El presidente de la SCJN expuso que las decisiones de los tribunales constitucionales, a diferencia de las que realizan los órganos del Estado con legitimidad electoral, no buscan atender demandas populares sino poner límites a los posibles extravíos inconstitucionales de los representantes de la voluntad popular, garantizar, en suma, las propias reglas del sistema democrático.
La legitimidad de la actuación de los tribunales constitucionales, indicó el ministro Ortiz Mayagoitia, descansa sobre la actuación de sus resultados, y las herramientas de que dispone para lograr dicha legitimidad se reducen a la correcta fundamentación y calidad argumentativa de sus decisiones, así como a la transparencia y publicidad de su actuación.
En su mensaje, el ministro Ortiz Mayagoitia destacó que la ausencia de legitimidad electoral no es un impedimento si se tienen jueces que sepan dialogar razonablemente y posicionarse de forma sensata y persuasiva frente a los debates públicos, y señaló que la SCJN está convencida de que debe legitimar su actuación no sólo en una jornada, sino día a día, mostrándose en su actuar y demostrando las líneas argumentativas a través de la cuales arriba a sus conclusiones.
Durante el evento, celebrado en la sede alterna de la SCJN, el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-monn, envió un mensaje difundido a través de un video.
Externó que la democracia es un fin por derecho propio y un medio indispensable para alcanzar el desarrollo de toda la humanidad, y por ello demandó a los ciudadanos y gobiernos de todo el mundo reconocer que la gobernanza democrática es un anhelo que comparte y manifiesta gente de todo el orbe.
Ban Ki-moon señaló que el avance de la democracia no es un proceso lineal ni irreversible, y expuso que prueba de ello es que recientemente en numerosos lugares del mundo, los defensores de la democracia y los activistas de la sociedad civil han debido hacer frente a nuevas medidas de confrontación y, en otras, se han subvertido, alterado o derrocado el orden constitucional, en ocasiones en forma violenta.
A todos, dijo, debería preocuparnos este tipo de retrocesos, que no deben convertirse en una tendencia. “Cualquier revés en los avances democráticos es un revés para el desarrollo. Éste tiene muchas más posibilidades de asentarse si los ciudadanos disponen de oportunidades reales de influir en su propia gobernanza y la ocasión de compartir los frutos del progreso”, indicó.
El secretario general de la ONU puntualizó que ello impone una responsabilidad a la comunidad internacional, por lo que sostuvo que los pueblos de todo el mundo vuelven sus ojos a las Naciones Unidas para que contribuyan a proteger y fomentar la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho. “Dirigen su mirada hacia nosotros para que cumplamos los compromisos que hemos contraído en la última década”, apuntó.
Por su parte, el Coordinador Residente de la ONU en México, Magdy Martínez-Solimán, reconoció que el Poder Judicial mexicano ha hecho una contribución fundamental a la democracia del país, a su segunda generación de derechos, tan importante como la primera.
“Los jueces y juezas están haciendo avanzar la frontera del México moderno, que ya no es una línea de territorio sino un horizonte de libertades, en temas polémicos y sensibles como son los relacionados con los derechos de las minorías o en la investigación de presuntas violaciones graves a los derechos fundamentales”, subrayó.
Tenemos, enfatizó, justicia democrática en México, que al integrar e interpretar la ley con arreglo a las otras dos fuentes del ordenamiento, hace de los principios generales y de la costumbre un poderoso propulsor de la equidad.
Es particularmente notable, añadió, como una Suprema Corte, en donde por ley de vida sesionan jurisconsultos con sienes plateadas, ha sabido leer las necesidades y aspiraciones de las jóvenes generaciones de México, las nuevas maneras de convivir, y las nuevas formas sociales que conviven con las tradicionales.
Martínez-Solimán consideró que es evidente que en el proceso de democratización que ha emprendido México en los últimos 20 años, el Poder Judicial, “lejos de ver los toros desde la barrera”, ha jugado un papel fundamental, ya que le ha dado, aseguró, estabilidad y coherencia a la vez que ha sabido canalizar el creciente ímpetu ciudadano hacia una mejor justicia.
México, expresó, tiene jueces atentos al latir de su sociedad, y por ello jueces que sin sacrificar un ápice de su independencia, añaden una notoria sensibilidad social a su labor de intérpretes del ordenamiento jurídico.
• El Secretario General de la ONU, Ban Ki-monn, expuso que la democracia es un fin por derecho propio y un medio indispensable para alcanzar el desarrollo de toda la humanidad.
• El Coordinador Residente de la ONU en México, Magdy Martínez-Solimán, reconoció que el Poder Judicial mexicano ha hecho una contribución fundamental a la democracia del país.
Los tribunales constitucionales, como la Suprema Corte de Justicia de la Nación, están llamados a velar por la supremacía constitucional, pues a ellos les corresponde la ponderación de los derechos fundamentales consagrados en la Carta Magna, y son quienes deben garantizar que las minorías no se vean avasalladas por las mayorías.
Así lo afirmó el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Guillermo I. Ortiz Mayagoitia, al participar en el acto denominado Democracia y Justicia Constitucional, organizado por el Alto Tribunal y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, representación México, (PNUD), con motivo del Día Internacional de la Democracia.
Aseguró que la defensa del ciudadano frente a la autoridad, la protección de las minorías ante las mayorías, la permanente vigilancia de que ningún poder constituido rebase los límites previamente establecidos, y que todas las normas generales ajusten su contenido a los principios fundamentales, son tarea cotidiana de la SCJN como un tribunal constitucional.
Esta diaria tarea, a menudo callada, con frecuencia inadvertida, resulta indispensable para el debido funcionamiento para una democracia viviente y vigente, manifestó el ministro Ortiz Mayagoitia, quien subrayó que los tribunales constitucionales en el mundo desempeñan un papel fundamental en la consolidación de las democracias.
El presidente de la SCJN expuso que las decisiones de los tribunales constitucionales, a diferencia de las que realizan los órganos del Estado con legitimidad electoral, no buscan atender demandas populares sino poner límites a los posibles extravíos inconstitucionales de los representantes de la voluntad popular, garantizar, en suma, las propias reglas del sistema democrático.
La legitimidad de la actuación de los tribunales constitucionales, indicó el ministro Ortiz Mayagoitia, descansa sobre la actuación de sus resultados, y las herramientas de que dispone para lograr dicha legitimidad se reducen a la correcta fundamentación y calidad argumentativa de sus decisiones, así como a la transparencia y publicidad de su actuación.
En su mensaje, el ministro Ortiz Mayagoitia destacó que la ausencia de legitimidad electoral no es un impedimento si se tienen jueces que sepan dialogar razonablemente y posicionarse de forma sensata y persuasiva frente a los debates públicos, y señaló que la SCJN está convencida de que debe legitimar su actuación no sólo en una jornada, sino día a día, mostrándose en su actuar y demostrando las líneas argumentativas a través de la cuales arriba a sus conclusiones.
Durante el evento, celebrado en la sede alterna de la SCJN, el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-monn, envió un mensaje difundido a través de un video.
Externó que la democracia es un fin por derecho propio y un medio indispensable para alcanzar el desarrollo de toda la humanidad, y por ello demandó a los ciudadanos y gobiernos de todo el mundo reconocer que la gobernanza democrática es un anhelo que comparte y manifiesta gente de todo el orbe.
Ban Ki-moon señaló que el avance de la democracia no es un proceso lineal ni irreversible, y expuso que prueba de ello es que recientemente en numerosos lugares del mundo, los defensores de la democracia y los activistas de la sociedad civil han debido hacer frente a nuevas medidas de confrontación y, en otras, se han subvertido, alterado o derrocado el orden constitucional, en ocasiones en forma violenta.
A todos, dijo, debería preocuparnos este tipo de retrocesos, que no deben convertirse en una tendencia. “Cualquier revés en los avances democráticos es un revés para el desarrollo. Éste tiene muchas más posibilidades de asentarse si los ciudadanos disponen de oportunidades reales de influir en su propia gobernanza y la ocasión de compartir los frutos del progreso”, indicó.
El secretario general de la ONU puntualizó que ello impone una responsabilidad a la comunidad internacional, por lo que sostuvo que los pueblos de todo el mundo vuelven sus ojos a las Naciones Unidas para que contribuyan a proteger y fomentar la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho. “Dirigen su mirada hacia nosotros para que cumplamos los compromisos que hemos contraído en la última década”, apuntó.
Por su parte, el Coordinador Residente de la ONU en México, Magdy Martínez-Solimán, reconoció que el Poder Judicial mexicano ha hecho una contribución fundamental a la democracia del país, a su segunda generación de derechos, tan importante como la primera.
“Los jueces y juezas están haciendo avanzar la frontera del México moderno, que ya no es una línea de territorio sino un horizonte de libertades, en temas polémicos y sensibles como son los relacionados con los derechos de las minorías o en la investigación de presuntas violaciones graves a los derechos fundamentales”, subrayó.
Tenemos, enfatizó, justicia democrática en México, que al integrar e interpretar la ley con arreglo a las otras dos fuentes del ordenamiento, hace de los principios generales y de la costumbre un poderoso propulsor de la equidad.
Es particularmente notable, añadió, como una Suprema Corte, en donde por ley de vida sesionan jurisconsultos con sienes plateadas, ha sabido leer las necesidades y aspiraciones de las jóvenes generaciones de México, las nuevas maneras de convivir, y las nuevas formas sociales que conviven con las tradicionales.
Martínez-Solimán consideró que es evidente que en el proceso de democratización que ha emprendido México en los últimos 20 años, el Poder Judicial, “lejos de ver los toros desde la barrera”, ha jugado un papel fundamental, ya que le ha dado, aseguró, estabilidad y coherencia a la vez que ha sabido canalizar el creciente ímpetu ciudadano hacia una mejor justicia.
México, expresó, tiene jueces atentos al latir de su sociedad, y por ello jueces que sin sacrificar un ápice de su independencia, añaden una notoria sensibilidad social a su labor de intérpretes del ordenamiento jurídico.