Comunicados de Prensa
No.097/2010
México, D.F. a 9 de abril de 2010
NECESARIO, PROPONER NUEVO SISTEMA DE SELECCIÓN DE JUZGADORES: MINISTRO GUDIÑO PELAYO
• Dijo que se requiere tomar en cuenta los conocimientos técnicos y el equilibrio emocional.
• Participó en la ceremonia de graduación en la maestría de derecho judicial, impartida en la Escuela Judicial de Campeche.
El ministro José de Jesús Gudiño Pelayo consideró necesario buscar y, en su caso, proponer un nuevo sistema de selección de jueces y magistrados que permita tomar en cuenta no sólo los conocimientos técnicos, sino también un equilibrio emocional y afectivo.
Asimismo, dijo, debe tenerse capacidad para escuchar a las partes cuando éstas lo soliciten, así como para relacionarse con el personal de su tribunal de manera respetuosa y considerada.
Al participar en la ceremonia de graduación en la maestría de derecho judicial en la Escuela Judicial del Tribunal Superior de Justicia de Campeche, el ministro Gudiño Pelayo comentó también que en la selección de juzgadores debe tenerse en cuenta la sensibilidad para captar el problema humano que se le plantea, antes de buscar la solución jurídica que el caso merece.
Debe, abundó, tenerse un alto grado de lo que los psicólogos educativos llaman “nivel de frustración”, que consiste en la capacidad de resistir, enfrentar y superar las adversidades de todo género: laborales, personales y sociales, sin que se afecte de manera significativa el equilibrio emocional, ni se pierda el control de los actos.
Ante los graduados de la segunda generación de la maestría de derecho judicial, el ministro estimó conveniente establecer esa especialidad en la capacitación de todos los poderes del país, incluido el Poder Judicial de la Federación
También expresó que, en su opinión, hay dos profesiones de “alto riesgo social”: la de médico y la de abogado; y por ello, resulta inaplazable que se establezca la certificación como requisito para el ejercicio de la abogacía.
Es necesario, comentó, establecer sistemas de control para el debido ejercicio de la abogacía, así como establecer sus respectivas responsabilidades.
“Los jueces participamos de este riesgo social en cuanto somos una especialidad de la abogacía, y quizás en nuestro caso el riesgo se pontencialice porque nosotros somos los que resolvemos las pretensiones de los litigantes”, manifestó.
• Participó en la ceremonia de graduación en la maestría de derecho judicial, impartida en la Escuela Judicial de Campeche.
El ministro José de Jesús Gudiño Pelayo consideró necesario buscar y, en su caso, proponer un nuevo sistema de selección de jueces y magistrados que permita tomar en cuenta no sólo los conocimientos técnicos, sino también un equilibrio emocional y afectivo.
Asimismo, dijo, debe tenerse capacidad para escuchar a las partes cuando éstas lo soliciten, así como para relacionarse con el personal de su tribunal de manera respetuosa y considerada.
Al participar en la ceremonia de graduación en la maestría de derecho judicial en la Escuela Judicial del Tribunal Superior de Justicia de Campeche, el ministro Gudiño Pelayo comentó también que en la selección de juzgadores debe tenerse en cuenta la sensibilidad para captar el problema humano que se le plantea, antes de buscar la solución jurídica que el caso merece.
Debe, abundó, tenerse un alto grado de lo que los psicólogos educativos llaman “nivel de frustración”, que consiste en la capacidad de resistir, enfrentar y superar las adversidades de todo género: laborales, personales y sociales, sin que se afecte de manera significativa el equilibrio emocional, ni se pierda el control de los actos.
Ante los graduados de la segunda generación de la maestría de derecho judicial, el ministro estimó conveniente establecer esa especialidad en la capacitación de todos los poderes del país, incluido el Poder Judicial de la Federación
También expresó que, en su opinión, hay dos profesiones de “alto riesgo social”: la de médico y la de abogado; y por ello, resulta inaplazable que se establezca la certificación como requisito para el ejercicio de la abogacía.
Es necesario, comentó, establecer sistemas de control para el debido ejercicio de la abogacía, así como establecer sus respectivas responsabilidades.
“Los jueces participamos de este riesgo social en cuanto somos una especialidad de la abogacía, y quizás en nuestro caso el riesgo se pontencialice porque nosotros somos los que resolvemos las pretensiones de los litigantes”, manifestó.