Comunicados de Prensa
No.031/2008
México, D.F. a 12 de febrero de 2008
LOS JUECES SÓLO RESPONDEN AL MANDATO DE LA CONSTITUCIÓN: MINISTRO FRANCO GONZÁLEZ SALAS
• Rinden protesta dos nuevos jueces ante los Plenos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal.
• Los jueces, obligados a consolidar la confianza social del Estado, afirmó el consejero de la Judicatura Federal, Indalfer Infante Gonzales.
Los jueces no responden mas que al imperio y mandato de la Constitución y leyes que de ella emanen, afirmó el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) José Fernando Franco González Salas, quien dijo que los juzgadores tienen total independencia para su ejercicio jurisdiccional.
En sesión solemne conjunta de los Plenos de la SCJN y del Consejo de la Judicatura Federal (CJF), en la que José Luis Zayas Roldán y Guillermo Erick Silva González rindieron protesta de ley como jueces de Distrito, el ministro Franco González Salas les advirtió que la sociedad espera que se desempeñen con total independencia.
A su vez, Indalfer Infante Gonzales, consejero de la Judicatura Federal, aseveró que los jueces están obligados a consolidar la confianza social en el Estado.
En su discurso, el ministro Franco González Salas resaltó que los jueces de Distrito son pieza fundamental en la maquinaria judicial nacional, donde realizan una labor polivalente, que administra justicia, pero también los recursos materiales y humanos de su juzgado.
“En el primer y fundamental campo de su desempeño, es mi convicción que los jueces no respondemos sino al mandato de la Constitución y leyes que de ella emanan; bajo esa premisa parece palmario que antes que ser generosos tenemos que ser justos en la interpretación y aplicación de las normas”, apuntó.
Sin embargo, Franco González-Salas planteó que la calidad de justo no elimina la posibilidad de ser generosos en el ejercicio de la Judicatura, siempre que la generosidad se someta y se enmarque en la aplicación de las normas de derecho.
Aunado a ello, el juzgador, en lo que atañe a las relaciones con el personal del juzgado, debe ser humano y nunca perder de vista que la base esencial de una buena relación profesional con los subordinados es el respeto a la dignidad de cada persona.
“El juez que hace justicia con la Constitución y la ley en la mano, bajo la imparcial rectitud de su conciencia, es un buen juez; el jefe que es humano en el trato de sus compañeros de trabajo y sus subordinados, es un buen jefe”, resaltó.
A su vez, el consejero Infante Gonzales recordó que los nombramientos de magistrados y jueces que integran el Poder Judicial de la Federación, no son resultado de una decisión arbitraria o parcial, sino del sistema de carrera judicial, basado en la evaluación de méritos, conocimientos y experiencia, mediante criterios objetivos, procedimientos imparciales y una metodología que posibilita la promoción de los mejores servidores públicos dentro de la organización judicial.
Alertó que cuando se pervierte la finalidad de la función jurisdiccional o se distorsionan sus objetivos, se vulnera la confianza que los ciudadanos tienen en las instituciones públicas, lo cual conlleva un enorme costo social, pues sin confianza se erosiona la legitimidad misma del Estado.
Por ello, abundó, los jueces están obligados a consolidar la confianza social en la ley, el derecho y el orden público, como los únicos mecanismos que garantizan un auténtico estado democrático de derecho.
• Los jueces, obligados a consolidar la confianza social del Estado, afirmó el consejero de la Judicatura Federal, Indalfer Infante Gonzales.
Los jueces no responden mas que al imperio y mandato de la Constitución y leyes que de ella emanen, afirmó el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) José Fernando Franco González Salas, quien dijo que los juzgadores tienen total independencia para su ejercicio jurisdiccional.
En sesión solemne conjunta de los Plenos de la SCJN y del Consejo de la Judicatura Federal (CJF), en la que José Luis Zayas Roldán y Guillermo Erick Silva González rindieron protesta de ley como jueces de Distrito, el ministro Franco González Salas les advirtió que la sociedad espera que se desempeñen con total independencia.
A su vez, Indalfer Infante Gonzales, consejero de la Judicatura Federal, aseveró que los jueces están obligados a consolidar la confianza social en el Estado.
En su discurso, el ministro Franco González Salas resaltó que los jueces de Distrito son pieza fundamental en la maquinaria judicial nacional, donde realizan una labor polivalente, que administra justicia, pero también los recursos materiales y humanos de su juzgado.
“En el primer y fundamental campo de su desempeño, es mi convicción que los jueces no respondemos sino al mandato de la Constitución y leyes que de ella emanan; bajo esa premisa parece palmario que antes que ser generosos tenemos que ser justos en la interpretación y aplicación de las normas”, apuntó.
Sin embargo, Franco González-Salas planteó que la calidad de justo no elimina la posibilidad de ser generosos en el ejercicio de la Judicatura, siempre que la generosidad se someta y se enmarque en la aplicación de las normas de derecho.
Aunado a ello, el juzgador, en lo que atañe a las relaciones con el personal del juzgado, debe ser humano y nunca perder de vista que la base esencial de una buena relación profesional con los subordinados es el respeto a la dignidad de cada persona.
“El juez que hace justicia con la Constitución y la ley en la mano, bajo la imparcial rectitud de su conciencia, es un buen juez; el jefe que es humano en el trato de sus compañeros de trabajo y sus subordinados, es un buen jefe”, resaltó.
A su vez, el consejero Infante Gonzales recordó que los nombramientos de magistrados y jueces que integran el Poder Judicial de la Federación, no son resultado de una decisión arbitraria o parcial, sino del sistema de carrera judicial, basado en la evaluación de méritos, conocimientos y experiencia, mediante criterios objetivos, procedimientos imparciales y una metodología que posibilita la promoción de los mejores servidores públicos dentro de la organización judicial.
Alertó que cuando se pervierte la finalidad de la función jurisdiccional o se distorsionan sus objetivos, se vulnera la confianza que los ciudadanos tienen en las instituciones públicas, lo cual conlleva un enorme costo social, pues sin confianza se erosiona la legitimidad misma del Estado.
Por ello, abundó, los jueces están obligados a consolidar la confianza social en la ley, el derecho y el orden público, como los únicos mecanismos que garantizan un auténtico estado democrático de derecho.